
Hace casi un mes, les comentaba acerca de la baraminología y de cómo esta se basaba en una visión literal de los escritos bíblicos. Entonces me preguntaba si alguien sería capaz de hacer justamente lo contrario y no fue sino hasta unas semanas después que encontré esta publicación en una librería de mi ciudad.
Aunque el título a primera vista podía malinterpretarse, lo que más llamó mi atención y me sacó de dudas fue descubrir que el libro había sido ilustrado por
Martín Jarrie, un artista francés reconocido en el mundo de la ilustración infantil y que con su estilo tan característico había trabajado para libros tan singulares como
"La Princesa Ana"
Admito que no pude contener mi alegría una vez que abrí el libro, pues aunque la trama comienza con el escenario bíblico de los animales subiendo al arca, el verdadero protagonista es un hijo de Noé, y no se trata para nada de Sem, Cam o Jafet, sino de
Imaginoé, un personaje que bien podría pasar por el antepasado de todos los freaks, ya que no sólo está dispuesto a salvar a los animales de verdad sino a todos aquellos que habitan en su imaginación y que son ilustrados cuidadosamente en su gran cuaderno de dibujo.

Y es así como las láminas de este Bestiario poco a poco revelan a cada uno de los animales, imaginarios o no, acompañados de un pequeño poema alusivo a ellos. Al final
esta sorprendente página desplegable nos presenta una imagen surreal : Tanto los animales fantásticos como la imaginación, pueden ser salvados del olvido.
Más allá de estas enseñanzas de tolerancia y equidad, no puedo dejar de admirar el trabajo de Jarrie,en verdad insuperable. Su estilo
naif parece burlarse de cualquier reconstrucción anatómica y aún así ser capaz de atrapar la esencia de los animales retratados. Detrás de cada lámina se esconde una técnica laboriosa pero cargada de mucha personalidad. Si encuentran este libro cerca de sus hogares, se los recomiendo. Esta arca siempre tendrá un lugar esperando por nosotros.
